Somos necesarios

Somos necesarios

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“De hecho algunas partes del cuerpo que parecieran las más débiles y menos importantes, en realidad, son las más necesarias.” — 1ra de Corintios 12:22 (NTV)

¿No les pasa que muchas veces sentimos que no servimos para nada? Como que Dios nos ignora completamente. Que no vale la pena el esfuerzo.

El año pasado (2020) me sucedió algo similar. Sentía que Dios no me necesitaba para nada, mi talento y lo que sé hacer no valía para nada. Sinceramente, fue un año difícil para mi. No por la pandemia ni la cuarentena, ni nada por el estilo. Más bien estuve luchando a diario conmigo mismo, todo el año entero teniendo una lucha conmigo. Sintiéndome menospreciado, insuficiente, y muchas de las veces inútil y sin valor. Pero este año pensé en enfocarme totalmente diferente. Enforcarme en lo que Dios piensa de mí, y no en lo que los demás, e incluso yo mismo, pienso de mí. ¡Profundicemos un poco!


Somos necesarios.

“Dios en la cruz trató a Jesús como si hubiese vivido tu vida, para tratarte a ti como si vivieras su vida” — John MacArthur

Esto es lo que dice 1ra de Corintios 12:22. Las partes que parecieran más débiles y menos importantes son, en realidad, las más necesarias. Valemos. Somos necesarios. Aunque muchas veces pensemos que no, lo somos. Dios mismo nos lo confirma a través de Su palabra. Este año tenemos que mentalizarnos esto mismo. Dios nos ama y nos valora como nadie jamás lo ha hecho. Hay miles de versículos que podríamos leer y memorizar acerca de cómo nos vé Jesús, ¡pero prefiero dejarlos de forma tal que puedas buscarlos en tu biblia!

Efesios 2:10, Colosenses 2:10, 2 Corintios 5:18; 1 Juan 4:10, Efesios 2:13; Gálatas 5:1, Juan 8:36, Romanos 5:1.


Lo aún más importante

Hay incluso una cosa muchisimo más importante que todo esto, y está a continuación en el verso ‘31’ de 1ra de Corintios 12.

La mayor de todas las cualidades, de todos los dones, es el AMOR El amor es muchísimo más importante. Y este año, 2021, quiero tener amor. Quiero amar a las personas. Quiero sentir el amor que siente Papá por las personas. Algo que me ha costado horrores el año que dejamos.

Me ha faltado amar. Me convertí en una persona casi intolerante. Lo cuál también me llevó lejos de donde deseaba estar. Así que este año, tomo la decisión de amar. Tomo la decisión de morir a mi mismo y seguir a Jesús. Amar como Él. La mayor cualidad de todas, el mejor don que podemos pedir es el amor.

Hoy decido por el amor.