No le des lugar al Diablo
Si por mí fuera, escribiría todo Efesios entero. Pero nadie gustaría entrar a un blog solo para leer todo un libro. Pero, es que, hay tanto contenido sano y disfrutable dentro de este capítulo.
El plan les pareció bien al faraón y a sus funcionarios, así que el faraón les dijo:
—¿Podremos encontrar otro hombre como éste, que tenga el espíritu de Dios?
Génesis 41:37-38 (DHH)
Seguramente ya conocen la historia de José. El que fué vendido como exclavo por sus propios hermanos. Bueno, no voy a contar toda la historia de este relato, ya que la pueden encontrar en sus biblias o en la red; pero sí me gustaría analizar los versos “37 y 38”.
Algunos como en mi caso, la familia no ha sido la ideal. Hemos pasado por muchísimos problemas y recientemente uno muy grande que me ha pasado a mi. Y ningún familia me ha apoyado, al contrario, todos se han puesto en mi contra.
No va al caso contar todo con lujos y detalles, pero sí decirles que me he sentido como José. Traicionado por mi propia familia. Me han tirado a un pozo. Lo bueno es que tengo otra familia que sí me brindó y me brinda su apoyo. Esa familia, es la familia de la fe. Puedo decir y confirmar que Dios nunca me ha soltado su mano. Incluyo en aquellas veces en las que yo me he distanciado por ser inmaduro.
Hoy estoy pasando por una prueba inmensa. Una prueba que sabía que me iba a pasar, pero sinceramente no estaba del todo preparado. Busqué consejos, oré, me consagré pero no estaba listo para afrontar todo lo que se me venía. Sin embargo, Dios no se ha separado de mi.
Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.
Salmos 91:2